diumenge, 21 de febrer de 2016

Carta a Lola Galán, defensora del lector d'El País, arran de la manca d'accessibilitat de l'aplicació

Apreciada señora Galán,

 

Le escribo a propósito de la reciente actualización de la aplicación móvil que el periódico ha llevado a cabo. Mi nombre es Joan Bestard, tengo veintitrés años, soy de Palma y le escribo en tanto que lector habitual con deficiencia visual de El País y como socio de Assemblea per la Diversitat, una entidad de jóvenes ciegos y con baja visión. Las cuestiones que quisiera apuntar en esta carta no pertenecen tanto al terreno de la queja, que ciertamente también, sino al de la reflexión en torno a una cuestión que, a pesar de que día a día gana presencia en los debates sobre todo aquello que nos afecta como sociedad, todavía merece ser tratada en profundidad y tiene un largo camino por recorrer. Esta cuestión es la inclusión del colectivo de la discapacidad o de la diversidad funcional, como se prefiera, en la sociedad y, más concretamente, la accesibilidad de los medios de comunicación para estas personas.

 

No hace falta incidir demasiado en la importancia que tienen los medios de comunicación en la configuración de unos sistemas democráticos verdaderamente plurales, pulcros y abiertos a los ciudadanos. En este sentido, la responsabilidad social de un medio de comunicación está vinculada a la capacidad de garantizar que los ciudadanos puedan formar parte del juego democrático como actores conocedores y bien informados de la realidad que les rodea y afecta.

 

Así pues, poniendo en antecedentes de forma breve hay que destacar que la irrupción de las tecnologías digitales, el internet y, más recientemente, lo que se ha venido a llamar segundas pantallas (tablets y teléfonos inteligentes) han supuesto un cambio crucial en el horizonte de expectativas de la relación que una persona ciega podía tener con la prensa. Si bien la radio y parcialmente la televisión han sido medios practicables por el colectivo de personas ciegas, existía la percepción hasta hace pocos años de que las barreras relativas al acceso a la prensa escrita simplemente eran insalvables y, en este sentido, estoy seguro de que ustedes son bien conscientes de la importancia especial de la función de la prensa escrita dentro de la esfera pública y de los sistemas de medios.

 

Así pues, la aparición de nuevas herramientas tecnológicas ha supuesto un progreso importantísimo que tal vez no haya sido valorado lo suficiente. Es muy relevante el hecho de que las personas ciegas puedan acceder a la actualidad que presentan los medios de comunicación y que este acceso esté literalmente en su mano, en el móvil. En cualquier caso, la euforia justificada que desatan las nuevas posibilidades tecnológicas en ocasiones se ve aguada cuando los diseños de los nuevos programarios no atienden criterios de diseño universal que permitan el acceso sin discriminaciones.

 

En este sentido, la aplicación que El País puso en marcha el pasado 19 de febrero desgraciadamente ha sido desarrollada sin tener en cuenta los requerimientos de diseño para que las personas ciegas puedan acceder al contenido. La sensación de decepción es doble: por un lado existen los medios tecnológicos para facilitar un buen acceso y, por otro, la versión de la aplicación de El País anterior al 19 de febrero era accesible en su totalidad.

 

Más allá de la legislación, la cual por cierto obliga al desarrollo de productos siguiendo criterios de diseño universal, opino que El País, en tanto que primer periódico por número de lectores en lengua castellana, en tanto que 'periódico global', debería tener una responsabilidad especial en relación con la cuestión de la accesibilidad e incluso, por qué no decirlo, la aspiración noble de resultar un modelo en cuestiones de una sensibilidad social especial. La inversión en este aspecto es en realidad mínima y se trata únicamente de la capacidad de tener en cuenta estas problemáticas y planificar los pasos que el medio de comunicación dé en consecuencia. Le agradezco mucho su atención y espero que pueda entender esta carta desde su ánimo propositivo y constructivo.

 

 

Reciba un saludo cordial.

 

Joan Josep Bestard Bou

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